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Benjamín Franklin y el pararrayos

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Cuando se habla de electricidad dos tipos de ideas nos vienen a la cabeza, una de lo necesaria que es, piensa en un día sin suministro eléctrico, y otra la de su peligrosidad, muchos con sólo pensar en una tormenta se les eriza el pelo. Pues bien, de esto último vamos a hablar, de las tormentas, de los rayos y de un gran invento el pararrayos.
Las tormentas eléctricas son expresiones de la naturaleza, de su poderío. Las fuerzas que se desatan son impresionantes, en medio de una tormenta los rayos y los relámpagos llenan de luz y ruido todo nuestro alrededor.

No sé si alguna vez has pensado o has buscado información sobre este asunto, como un buen científico. No, lastima pues el tema es apasionante.
Algunos datos para despertar tu curiosidad: un solo relámpago tiene un potencial de  más de 15 millones de voltios; compara, en casa utilizamos 230 voltios; que la temperatura que se alcanza en el punto de impacto del rayo es de 30 000 °C, en la superficie del Sol se alcanzan unos 6000 °C; que sobre la Tierra cada segundo caen de media unos 100 rayos; que durante un minuto se producen más de un millar de tormentas eléctricas alrededor del mundo, causando aproximadamente 6 000 relámpagos o que en promedio un rayo mide 1 km y medio y que el más extenso fue registrado en Texas y alcanzó los 190 km de longitud y ¿qué me dices de su velocidad?, sorprendente, un rayo puede alcanzar los 200 000 km/h.
Aunque la probabilidad de ser alcanzado por un rayo es bastante pequeña, de 1 en 2 320 000, al hombre siempre le ha preocupado esa posibilidad. Fue Benjamín Franklin el primero que trato de solucionar este problema.
Benjamín Franklin, además de estadista, fue científico e inventor. Entre sus inventos destacan los sistemas que diseñó para controlar el exceso de humo de las chimeneas, la estufa de hierro “Franklin”, las gafas bifocales, el cuentakilómetros, las aletas de nadador, la armónica de cristal… y el más conocido, el pararrayos.

Tormentas eléctricas

En 1747 Franklin inició sus experimentos sobre la electricidad. Estaba convencido de que las tormentas eran fenómenos eléctricos. Una noche tormentosa hizo volar una cometa con una punta metálica atada a un hilo de seda en cuyo extremo había una llave, también metálica. Franklin sostenía la cometa con otro hilo de seda. Cuando se concentraron las nubes de tormenta y el hilo empezó a dar muestras de carga eléctrica por que las fibras se repelían unas a otras, Franklin puso el nudillo cerca de la llave y saltaron chispas. Demostrando así que las nubes están cargadas de electricidad y los rayos son descargas eléctricas. Gracias a este experimento creó su más famoso invento, el pararrayos. A partir de ahí, se instalaron por todo el estado (había ya 400 en 1782), llegando a Europa en la década de los ’60.

Franklin tuvo mucha suerte al realizar este experimento. Si un rayo hubiera alcanzado la cometa habría caído fulminado. De hecho, otros dos investigadores que repitieron poco después el experimento se dejaron la vida en el intento.

Fuente

tecnovega. (s.f.). Blog del Departamento de Tecnología. Recuperado el 20 de junio de 2013, de http://tecnovega.blogspot.mx/2012/05/benjamin-franklin-y-el-pararrayos.html

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